abrazando los grises

Con una pata en el cuidado y otra pata en la acción

Este espacio (este blog, esta página, los acompañamientos y las redes de Psicología Viajera) nace justamente de mi búsqueda de puntos intermedios, esos lugarcitos de los que nadie se ocupa, esas “juntas” que transgreden lo conocido.

Este espacio virtual, este blog donde nos reunimos hoy entre palabras y pantallas, nace de mi convicción de que cada persona puede crear su propia versión del viaje. Convicción de que cada cual puede ser libre de explorar y elegir su propia manera sin por eso tener que resignarse a hacerlo en soledad.

Todo lo que publico, comparto y trabajo nace de saber que hay momentos donde necesitamos cuidarnos, parar, profundizar, nutrir, y momentos donde necesitamos hacer, cosechar, mover. Además, todo esto que vas leyendo o escuchando, parte de la claridad que es solo cuando logramos combinar ambos “modos” podemos crear y habitar viajes sostenibles, amorosos y saludables…

Cuando digo “una pata en el cuidado y otra pata en la acción”, siento que estoy pudiendo definir ese punto intermedio que tanto me gusta y tan difuso suele quedar…

Cuando digo una pata en cada lado, imagino ese terreno que vengo explorando hace casi 2 año; ese encuentro entre el cuidado que provee la Psicología y la acción que requieren y promueven los Viajes…

Cuando imagino una pata de cada lado, pienso en un puente que anula las dicotomías del “o viajas o progresás”, ” o te movés o profundizás”, “o crecés o explorás”…

Un puente que desafía los relatos totales de ” es blanco o negro”, y nos ofrece las mil variedades que solo los grises nos pueden regalar.

El gris es el desafío ( y -probablemente- la respuesta) …

Llegar a accionar sin inmolarse en el camino…

Darle profundidad a los proyectos sin perderse en el mundo de las ideas…

Porque acá (en los viajes y la vida) la idea de que el mundo es blanco o negro, se vuelve insostenible ( y tremendamente ansiógena). Porque , aunque nos cueste, la única manera de combinar el mundo de la acción y el cuidado es abrazando los grises, esos puntos medios que tanta mala fama han acumulado…

Cuando pensamos en blanco y negro, nuestras posibilidades son solo dos; pero cuando nos abrimos a los grises las opciones se vuelven millones. se nos llena el escenario de de matices y de posibilidades por ser descubiertas…

A ver si me explico con ejemplos:

Quizás para “conocer otras culturas”, no es necesario ir a la China; quizás una salida al país del lado alcanza…

Quizás para “cerrar un ciclo”, no hace falta viajar sola a otro continente; quizás una semana por las rutas de la propia provincia es suficiente para empezar….

Quizás para “trabajar de lo propio en el viaje” no haga falta salir de casa siendo toda una nómada digital; quizás empezar con un taller en el camino sea la semilla necesaria…

Lo bueno del gris – que en esto es muy diferente del blanco y del negro- es que se le puede sumar un poquito de negro y sigue siendo gris, y se puede volver a aclarar en cualquier momento sin que cambie su esencia…

Así puedo empezar a conocer otras culturas en Bolivia, y a la vez seguir ahorrando para ir a China… Así puedo cerrar un ciclo inaugurando mi mochila en las sierras de córdoba, mientras preparo mi primer viaje a Europa por mi cuenta… Así podemos dar un taller en otro pueblo, y empezar a pensar propuestas aptas para el movimiento, mientras aprendemos de modalidades online e itinerantes, mientras hacemos una web, mientras decidimos sobre qué queremos que hablen nuestras redes y con qué queremos llenar nuestro tiempo…

Un espacio intermedio, entre la acción y el cuidado… sabiendo y honrando los grises que -por más mala fama que tengan- son ridículamente potentes y necesarios.

Un espacio que necesitamos ( y merecemos)

Cuando hablo de abrazar los grises, me refiero a mezclar cuanto blanco y negro haga falta para encontrar el tono que más nos convenza. Apropiarnos de la paleta, y sabernos dueñas de infinitas posibilidades y combinaciones.

Me refiero a buscar ese punto donde nos” hace sentido”, donde podemos avanzar en nuestros proyectos (viajeros o de cualquier tipo) sin tener que “dejarlo todo” en el camino, sin tener que resignar bienestares, amores o intereses distintos. Un punto donde podamos proyectarnos, animarnos, saltar sin por eso descuidar lo que nos gusta, lo que nos sostiene, lo que nos permite mantenernos sanas y enteras.

Negociar, nos toca negociar, pero eso no significa que no podamos contar con un espacio que pueda ser cuidado y a la vez activo. No significa que no existe un lugar desde el que podamos accionar acompañadas, seguras, y a la vez respetando nuestro ritmo.

Cuando escribo sobre esto, me sale un torrente de maneras en que entiendo este espacio que tanto sé que necesitamos y que tanto tuve que trabajar para entender que nos merecemos. Como cada vez que hablo de algo que me importa, me lleno de imágenes y palabras que lo ilustran.

Espero no marearte con esto. Simplemente quiero contarte que somos muchas las que lo necesitamos, y que algunas ya lo estamos construyendo.

Con este post quiero simplemente recordarte que podés accionar sin perder de vista lo importante, y quiero compartirte que existe la posibilidad de ser respetuosa de tus procesos sin quedarte quieta. Y quiero contarte, que ya hay una Comunidad, un lugar compartido para que puedas hacerlo de esa manera.

Si tu sueño es viajar la vida, es emprender ese movimiento que venís esperando: hay una Comunidad Viajera para conocernos y un programa de Acompañamiento Grupal para ejecutarlo de una manera amorosa.

Si tus ganas son las de ser una “doble colega” (Psicóloga o Terapeuta además de Viajera), se está abriendo un espacio para encontrarnos y hacer Red.

Si hay otras búsquedas que necesiten de esta combinación, la invitación está abierta a que pruebes tus propios grises y abriendo tus propias puertas te encuentres con otras y otros que conecten con esas mismas necesidades, sueños y experiencias.

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